"Al
otro, a Borges es a quien le ocurren las cosas.
Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso
ya mecánicamente, para mirar el arco
de un zaguán y la puerta cancel; de Borges
tengo noticias por el correo y veo su nombre
en una terna de profesores o en un diccionario
biográfico...Sería exagerado afirmar
que nuestra relación es hostil; yo vivo,
yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar
su literatura y esa literatura me justifica...yo
estoy destinado a perderme, definitivamente,
y sólo algún instante de mí
podrá sobrevivir en el otro...Yo he de
quedar en Borges, no en mí (si es que
alguien soy), pero me reconozco menos en sus
libros que en muchos otros o que en el laborioso
rasgueo de una guitarra. Hace años yo
traté de librarme de él... tendré
que idear otras cosas....Así mi vida
es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido
o del otro. No sé cuál de los
dos escribe esta página" |